Out_Arquias [HUM853]

Investigación para los límites en arquitectura outarquias@us.es

CURSO DOCTORADO EN BRASIL Cidade(s): Processos Sócio-Espaciais e Transformações Urbanas

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Desde su formación el grupo de investigación HUM 853 outarquías, ha tenido entre sus objetivos la integración de la investigación arquitectónica en un campo cultural contemporáneo, marcado por la transdisciplinaridad y los trasvases productivos entre campos de conocimiento específicos y la sociedad.

doctorado en Sao Carlos 2010

doctorado en Sao Carlos 2010

Para ese destino se solicitaron convocatorias anteriores del plan propio de relaciones internacionales, que han servido para iniciar una colaboración efectiva entre la escuela de ingeniería de Sao Carlos y la escuela de arquitectura de Sevilla, plasmada en un convenio específico, que ya ha dado como resultado una tesis en marcha codirigida por doctores de ambos centros, una asignatura de libre configuración, impartida conjuntamente con el profesor brasileño Manoel Rodrigues Alves (eesc universidad de sao paulo), durante el primer cuatrimestre de este curso (espacio público y sostenibilidad) coincidiendo con una estancia de investigación de cuatro meses de este profesor en la universidad de Sevilla (en la que también participó en docencia del master oficial “ciudad y arquitectura sostenibles”), dos video conferencias impartidas para disciplinas de posgrado en Sao Carlos desde Sevilla en mayo de 2009 y la propuesta de disciplina de posgrado “tópicos” a desarrollar en Sao Carlos. Por ello esta estancia docente se plantea como objetivo principal la socialización del conocimiento, la extensión de la investigación hacia la participación con socios cuyas realidades pueden alimentarse y a su vez alimentarnos en las nuestras y compartir metodologías en la docencia, en concreto la de posgrado en la eesc (escuela de engenharia de Sao Carlos), de manera que se consoliden los vínculos que estamos estableciendo en ambos sentidos y que se propicie la continuación de las actividades de investigación puestas en marcha. Entre ellas está la consecución de proyectos de investigación conjuntos y la consolidación de la red de investigación internacional puc (problemáticas urbanas contemporáneas). El segundo objetivo es fomentar la movilidad estudiantil de posgrado, encontrando líneas de investigación comunes en ambos centros, desarrolladas por los investigadores participantes, así como la dirección conjunta de trabajos de investigación y tesis doctorales.

TEMÁTICAS: – Arte Pública e Espaço Público A propósito de la constitución de un lugar, el artista y arquitecto Juan Navarro Baldeweg definía la condición necesaria para su aparición como una habitación vacante, donde lo generativo vendría por la oportunidad de crear “un lugar dentro de un lugar”. Mundo interior, el lugar se agencia de todo lo conectable, aún situados sus componentes en planos de dimensionalidades muy distantes e, incluso, en su percepción habitual, en marcos excluyentes. Bajo la expresión site-specific, cabría la posibilidad, por un instante especulativo, de extender este aspecto relacional entre arte y arquitectura. En lo que concierne a la fundación de un lugar, como intensificación de lo que compete a lo habitual del hombre en su estar y ser en el espacio, ese “locus intra locum” que relata Baldeweg, será necesario aclarar que no es posible confiar en definiciones determinativas, que tampoco sirven de modelos de los que extrapolar consecuencias. La singularidad de lo específico aborda varias cuestiones interesantes, desde la renuncia a la condición comercial, salvo por las secuelas documentales, hasta la conjunción integral del paisaje como una escultura ambiental. Sin embargo, el argumento que, desde el punto de vista de lo que compete a nuestro tiempo, podría tener mayor importancia, consistiría en argüir sobre lo que va de un lugar al otro: los mecanismos, dispositivos, artes, urdimbres, lazos y redes que generan el inner space. Más que como resultado, el arte público propicia una materialización de las conectividades que en sí mismas son un espacio. Un intermediate-space, o in-between space, o un “tercer espacio”, que es donde se detiene de nuevo este paseo. Habitualmente, el espacio urbano, el espacio público concretamente, es definido como producto de la inter-actuación de lo social, que luego ha de ser explicado. Lo público en el espacio no depende de su definición, ni puede estar sujeto a reglas y normas. Lo social dictamina sin premisas cómo es su espacio. No obstante, esa explicación, que dota de sentido, acaba siendo contraproducente con la espontaneidad de la acción social. El geógrafo Edward Soja reconoce que ese espacio se constituye sólo ocasionalmente y, así, es percibido como un proceso dinámico de construcción espacial y social, una “fuente de explicación en sí mismo”. Es proceso y no lugar, aunque, como el site-specific, “proceso” ya tiene un marco de definición tan fuerte que estigmatiza a quien lo usa. La pregunta que se hacen los legisladores en Europa en este momento es, directamente, si el espacio público europeo se piensa en términos anglosajones, como una premisa de funcionalidad lingüística, como explica Boris Buden. Y es de destacar que, aunque hay defensores de esa homogenización, no es ése el espacio común, que a la postre es el de la cultura. Pero recurrir a condiciones del lenguaje nos daría la posibilidad de estar de nuevo en procesos, en intermediaciones, en ese “tercer espacio”. En este sentido, cabría proponer el término “traducción” para ir del primer al segundo espacio, apoyándonos en las aportaciones de autores como Lefebvre (dialéctica de triplicidad), Foucault (Heterotopías), Soja (Thirdspace), y Homi Bhabha (localización de la cultura). Y así, la especificidad del espacio público debe ser tratada como un espacio enteramente vivido, real e imaginario, personal y comunal, para la experiencia actual y virtual. Como no hay ninguna posibilidad de poner en un mismo plano todas las cosas que subyacen tras el velo de la experiencia y hay demasiadas historias que rescatar como para que alguna se atreva a abanderar a las demás, se trata de proponer mecanismos, soportes para el discernimiento de la espacialidad y sociabilidad. Y ello, para Ricoeur, tiene una clara explicación: no hay ningún auto-entendimiento posible sin el trabajo de mediación por signos, símbolos, narrativas y textos. Aunque el concepto de traducción no casa bien con el de espacio público usando autores que están dentro de los llamados estudios post-coloniales, cabría introducir una mejora que abra el entendimiento que perseguimos, y provendría del empleo del término “transducción”. Por él, acciones impropias anuncian lo que de otra manera no podría aparecer. Hibridaciones, blasfemias, subversiones, transgresiones, son traducciones como acciones impropias por la vía de la experiencia, de la experiencia artística. – Contra-Espaços Esta temática tratará de establecer vinculación entre varios argumentos físicos-teóricos-antropológicos-sociales-geográficos desde la noción de espacio (político) que, para la arquitectura, son fundamentales en su empeño de formar parte de una cultura. Disciplinarmente no puede sentir la acción arquitectónica que el espacio es un asunto interno, pero tampoco olvidar que esa acción es el atributo primordial desde el que las percepciones geográficas, antropológicas y sociales organizan su saber. Para hacer aparecer esa vinculación, se parte de un supuesto añadido: si el espacio (del) público ya no más es el de la calle o el trabajo, sino el de la vida diaria, que es la cotidianeidad del consumo, se activa un rastreo necesario en el pasado. Este salto temporal es evidente en las demandas de tematización de la -ya- esfera pública, pero también promueve exploraciones que a su vez encauzan posibilidades para los actantes de lo público. Si todos podemos imaginar a qué se refiere un espacio tematizado: parques, urbanizaciones, centros comerciales, pero también la mercadotecnia de la imagen arquitectónica como marca urbana, o los intercambios de comodidades en la vida social, el acento de esta reflexión se centrará en el otro marco, en el de las exploraciones temporales con movimientos bizarros (en su dualidad equívoca del empleo del término, apropiada/extrañada). Se revisitarán los contextos y figuraciones que algunos autores del siglo XX han empleado como alternativas a las visiones unívocas realizables desde el espacio, para repensar la posibilidad de volver a viejas expresiones cargadas de sentido décadas atrás pero ahora en la contemporaneidad. Así pues, las expresiones “contraespacio”, contradon” o “contratiempo”, se podrán sobre la mesa para estudiarlas y tratarlas en ejemplos concretos. – Comunicação e Imagem Podríamos definir la comunicación desde una doble vertiente para un atributo singular sobre el que trabajar este tópico sobre la captura del sentido -y no del significado. Y es que la dualidad del capturar se encuentra en captar y controlar al mismo tiempo. Controlar, con la acción captar, forma un motor que encaja Edgar Morin alrededor de la máquina, cuando se trata de facultarla por su autonomía organizacional y sinérgica, y no como meros instrumentos desposeídos de potencia para evidenciar qué es el mundo por su forma. La máquina sería un puente entre la teoría de complejidad ligada al caos y la teoría del pensamiento complejo que debe considerarse subsecuentemente como una peculiar máquina el sub-sistema productor del conocimiento. Morin emplea el argumento de la captación, de energías, para el control de las fuerzas de la naturaleza, de la Physis, para poder figurar el vuelco que se da en la historia a este aspecto antropo-social con la entrada en juego del estadio cibernético. Todo lo que hasta ahora era externo y mecánico, deviene interno y organizador, como un modelo vivo, que es distinto del autómata de engranajes y tuercas por la entrada de un nuevo concepto de organización de comportamientos y generatividades “poiesis-, no solamente materiales. Antonio Escohotado sigue a Morin “y a Wiener- en su libro “Caos y Orden” pero introduce un elemento esclarecedor alrededor de la sociedad y el control, que es la concepción del mundo que vira después de milenios de regir las organizaciones en forma de órdenes, hacia una conciencia de comunicación entre elementos de un sistema cuyas reglas se basan en la conjunción de la información “cibernética- por interconexiones nodales. La captación de la sociedad por lo real, y no viceversa, se comprende por los procesos de relación que se conciben dentro de la megamáquina resultado de la necesidad de procesar la enorme carga de complejidad en que medramos y, por ello, algunos autores dictaminan el principio de virtualidad como “campo exclusivo de las acciones y de las esperas, como lugar único de los efectos del mundo”. Baudrillard ya advirtió que llegaríamos a creer en la realidad sólo como refrendo de nuestras apetencias y afectos y, Virilio, que, no podría ser de otra manera, la observación científica de esa realidad debe producirse por mediación de un “trance controlado, o, mejor aún, de un control de la velocidad de la conciencia”. Ese trance, como ha descrito Norbert Elias, es la cultura, por ser un elemento de control de los afectos, porque los quiebra, por ser el barómetro “el velocímetro si lo ponemos en el argumento de Virilio- de lo que contradice la realidad, porque lo verdadero no es todavía lo real. Hoy, ya sólo nos cabe generar un entendimiento del mundo actual que es exactamente lo mismo que intentar definir qué es la cultura para nosotros. Sólo así exorcizamos la tragedia que flota ante la pérdida de norte provocada por la polisemia y sobreabundancia de estímulos en forma de imágenes que, pensadores como José Luís Pardo califican como banalidad en el diagnóstico del presente. Las imágenes permiten generar una comprensión de nosotros mismos como múltiples otros, extranjeros, ya no fuera del límite exterior, sino “algo sin origen ni procedencia, repetido e improcedente”, a pesar “añadimos nosotros a la cita de Pardo-, de que “sólo viaja en las imágenes audiovisuales que hablan de sí mismas, cuentan su propia historia, y exhiben su presencia”. No podemos decirnos si no es por la imagen, eso es innegable, pero si lo moderno quiere para sí la consecución del control absoluto, lo postmoderno “y sería un rasgo que dictaminaría su existencia como no prolongación de lo moderno-, sería el final del proyecto de dominación, que se manifestaría por la cultura, asumida, sea cual sea la que hallemos, y por su homeomorfismo que es la arquitectura en una cuestión de espacialización, por estar situados en el entre, en los intervalos de las reiteraciones de memoria y olvido. – Vigilância e Controle Como extension de lo anterior, y como condición paradójica, este tópico tratará de indagar en una línea particularmente intensa para nuestro presente. Podría desgranarse esa línea en: 1.- Disciplinas, instituciones y su ligazón con el cuerpo (sometido al campo político), que da lugar al Estado y la sociedad disciplinar. Definición de “Extituciones”. 2.- Disposición espacial, arquitectura y panoptismo. 3.- Poder y deseo. El discurso verdadero, al que la necesidad de su forma exime del deseo y libera del poder, no puede reconocer la voluntad de verdad que lo atraviesa; y la voluntad de verdad que se nos ha impuesto desde hace mucho tiempo es tal que no puede dejar de enmascarar la verdad que quiere. 4.- Saber y poder: asumir el problema de la ciencia. Cibernética como poder y mando de modo que la información se convierte en programa. Cibernantropo y humanismo. 5.- Privacidad (trataremos de nuevo el cuerpo, ahora como último bastión de espacio privado), Topología Psicológica, intimidad, organismo, autoconciencia y espacio del control. – Esfera Pública Tras haber visto “obligatoriamente- los aspectos anteriores y, a modo de conclusión, retomaremos como recurso discursivo una pregunta de Maurizio Lazzarato: “Qué posibilidades para la acción existen actualmente en la esfera pública” Introductoriamente empezaremos aportando la definición de J. Habermas para la “esfera pública”: una potestad de nuestra vida social por la que algo parecido a la opinión pública puede conformarse. De partida, el acceso a la esfera pública está abierto a todos los ciudadanos. Los ciudadanos, no como profesionales, ni como miembros de instituciones o negocios, actúan como público cuando se ocupan “en sus conversaciones espontáneas- de los temas de interés general, sin sentirse coartados. Sin embargo, D. Harvey afirmaba que la esfera pública urbana nunca actúa como un agente libre, sino siempre dentro de enérgicos campos políticos y económicos esculpidos por la competencia del mercado y las conductas obsesionadas por la obtención de beneficios. En el tardocapitalismo no hay sitio para lo situado al margen, no hay marginalidad en el sentido de operar bajo una alternativa de modo de vida. “Por qué acudir a Lazzarato para adelantar el contenido de esta temática” Porque cuando tratamos de imaginar una acción posible en la esfera pública del post-Fordismo nos encontramos en una situación que matizaría sustancialmente los argumentos expuestos en los párrafos anteriores. Las modernas distinciones entre acción instrumental (acción para conseguir un cierto resultado y que identificamos con trabajo), acción política (acción en respuesta a la acción de los demás) y acción artística (acción en la que el trabajo resultante queda vinculado al abierto e indeterminado proceso creativo) ya no más aparecerán en esa tríada de acciones que describen la esfera pública. Ni la distinción de Habermas entre “racionalidad instrumental” y “racionalidad comunicativa”, como tampoco la de Hanna Arendt entre “empleo, trabajo y acción”, pueden explicar las nuevas formas de acción. El sentido reivindicativo de “acción” que se mantiene en Lazzarato, poco tiene que ver con una confianza en el surgimiento de una verdadera sociedad civil. Para S. Zizek, coincidente con Lazzarato y con F. Jameson, el terreno de las relaciones del mercado capitalista global es la “Otra Escena” de la así llamada repolitización de la sociedad civil propagada por los seguidores de las “políticas de identidad”. Es fácilmente comprensible, pues, que otras formas posmodernas de politización salten a la escena, como por ejemplo la discusión sobre las nuevas formas de política que brotan en todas partes, centradas en lo diferencial (derechos gays, ecología, minorías étnicas…), en toda esa actividad incesante de identidades variables y fluidas, donde no cabe sino reconocer que es legítimo, pero que también, en ello, hay algo de inauténtico. Y en ello, la arquitectura aparece y se siente como renovada a la vista de tales cuestiones particulares, por cuanto se siente activa y útil para la sociedad a la sirve, elaborando reflexiones reduccionistas en una nueva reafirmación tipológica que distrae la necesidad “y también la oportunidad- de generar un conocimiento más amplio por la propia naturaleza de su aparición en la cultura. La oportunidad estriba en que entendamos que la esfera es, más que una geometría, una envolvente, esto es, una atmósfera, un espacio, producto y escenario de procesos ideológicos. Las luchas que se fundamentan en los términos de “acción”, son luchas por el espacio, según el recientemente devuelto a la primera línea del pensamiento arquitectónico, H. Lefevbre. Por ello, este curso se titula “Los Procesos Socio-Espaciales y Transformaciones urbanas”.

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